Llega octubre y con ello la aceleración de una conversación pública…Un año más. ¿Qué se ha hecho? ¿Qué podemos hacer? Justo aquí se inserta la angustia comercial por captar la atención a cualquier costo en los meses de mayor consumo a nivel nacional e internacional.
En un mes pasaremos por la lucha contra el cáncer de mama, las calabazas de Halloween y por supuesto en Venezuela el inicio de la Navidad antes de tiempo.
Esta dinámica publicitaria no es ajena a la política. Aquí es cuando el Estado y/o los factores de podertambién aceleran su narrativa estimulando la sensación de reactivación comercial y de inversión para anestesiar la fatiga ciudadana. ¿Es algo nuevo? No lo es.
Tanto las marcas como la política apelan a la sobreestimulación de tendencias para mantenerse vigentes en un entorno socioeconómico dividido y complicado.
Lo más terrorífico es el desespero y la competencia del mercadeo de las empresas al verse obligadas a exponer hitos que requieren tonos emocionales opuestos a nivel publicitario.
¿El resultado? de abarcar todo esto en 30 días solo ahoga al consumidor y al ciudadano con falsas ofertas, destruye la efectividad del presupuesto y desdibuja el posicionamiento de la marca que trae como consecuencia dudas. #aplicaparatodo
La tarea es saber conectar y entender que el consumidor cada día es más selectivo o apático con las diferentes propuestas.
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